El mundo ve en la naturaleza, alternativas para crear fuentes energéticas.
El inminente agotamiento de las fuentes fósiles (carbón, petróleo y gas natural) y la necesidad de bajar costos económicos y ambientales ha redefinido la forma de generar energía en las principales economías del mundo.
Mientras a Europa le tomó cerca de 15 años liberarse del uso del carbón para reemplazarlo por la energía geotérmica (con el calentamiento de la Tierra), en Estados Unidos aún existe dependencia del recurso y enormes desventajas.
"Hay ríos con altísimos niveles de mercurio. Los estudios de contaminación le cuestan al país 150 mil millones de dólares cada año por las emisiones que el carbón produce y lanza a la atmósfera ", refirió Robert F. Kennedy, reconocido ambientalista norteamericano.
El sobrino del ex presidente de EE.UU., John F. Kennedy, arribó el pasado viernes a Guayaquil, tras ser invitado por el empresario Álvaro Noboa Pontón. Juntos brindaron a industriales y trabajadores una visión de la hoja de ruta que Ecuador debe seguir.
"Dentro de 40 años en este planeta surgirá un 30% más de personas. La mala noticia es que los recursos son escasos y eso limitará el nivel de consumo que necesitan", sostuvo Noboa, previo a conminar al empresariado ecuatoriano a invertir en estrategias ecológicas.
La mejor forma de hacerlo, dijo Kennedy, no es imponiendo subsidios a la electricidad, a los combustibles y otros servicios que, sin una ayuda estatal dejarían de ser baratos, sino invirtiendo en energías limpias que gratuitamente proporciona la naturaleza. Un ejemplo es su país, donde se financian millonarios proyectos para afianzar las fuentes eólicas (viento) y geotérmicas y donde se fortalece la industria para la generación de carros eléctricos, eficientes con el uso de energía y con el ecosistema.
"En Ecuador se hace lo contrario. Hay un Decreto Ejecutivo que obliga que las instituciones públicas usen carros de elaboración nacional y eso está mal porque se está protegiendo una industria automotriz poco eficaz", señaló Manzano.
Según la ambientalista, en Ecuador, el 49% de la energía proviene de las termoeléctricas (combustible fósil) y el 51% de hidroeléctricas (agua). No obstante, estas últimas se afectan en época de estiaje.
"El Gobierno debe sacar adelante proyectos como el San Francisco, el Coca Codo Sinclair que lo que harían es mejorar ese porcentaje a favor de energías limpias, desplazando las termoeléctricas".