LA 117ª ASAMBLEA DE LA UNIÓN INTERPARLAMENTARIA
MUNDIAL REUNIDA EN GINEBRA EL 8 DE OCTUBRE DEL 2007 CUYOS
MIEMBROS SON 146 PARLAMENTOS DEL MUNDO POR UNANIMIDAD SE
PRONUNCIÓ POR LA INCONSTITUCIONALIDAD DE LA DESTITUCIÓN
DE LOS 57 DIPUTADOS DE OPOSICIÓN POR PARTE DEL TRIBUNAL
SUPREMO ELECTORAL.
La
117ª Asamblea de la Unión Interparlamentaria
celebrada en Ginebra a principios de Octubre del año
pasado aprobó por unanimidad las conclusiones y
recomendaciones del informe de la misión que por
recomendación del comité de Derechos Humanos
de los parlamentarios visitó el Ecuador del 18
al 20 de junio acogiendo la denuncia de los 57 diputados
presentada en el comité.
La
misión estuvo presidida por la senadora Rosario
Green de México, quién recabo la información
reuniéndose con todas las autoridades del país.
Previamente una delegación de los tres partidos
políticos: Gloria Gallardo del Prian, Fernando
Aguirre de Sociedad Patriótica y Alfredo Serrano
del Social Cristiano, estuvieron el comité de Derechos
Humanos en Ginebra entregando toda la documentación
del caso.
Las
conclusiones del informe aprobado por unanimidad por la
Asamblea manifiesta su preocupación por los hechos
acontecidos y señala lo siguiente:
N.
CONCLUSIONES DE LA DELEGACIÓN
1.
La delegación es consciente de que la última
década en el Ecuador ha estado marcada por
una serie de enfrentamientos políticos e institucionales
que tuvieron repercusiones negativas y sustanciales en
el funcionamiento de las instituciones estatales ecuatorianos
y que, en consecuencia, han dejado a grandes partes de
la población desilusionada y con el anhelo de cambiar
y fortalecer el marco constitucional. La delegación
observa, asimismo, que como lo han afirmado varias de
las autoridades con las que se entrevistó, durante
esta década el Congreso Nacional tomó una
serie de decisiones de gran trascendencia cuya conformidad
con la Constitución era dudosa dejándole,
en consecuencia, desacreditado ante los ojos de una parte
sustancial de la población.
2.
Al respecto, la delegación felicita a las autoridades
actuales por su deseo de fortalecer el marco democrático
y constitucional del Ecuador y confía en que la
Asamblea Constituyente pueda funcionar de manera eficaz
y participativa, para que, en última instancia,
sea posible fortalecer el marco institucional. Al mismo
tiempo, y a pesar de las críticas que pueden existir
frente al Congreso, la delegación desea subrayar
que en este caso la misma institucionalidad y constitucionalidad
que se quiere proteger por una reforma de la Constitución
es el punto de preocupación. En ese sentido, la
delegación desea señalar lo siguiente:
La
cuestión de la inmunidad parlamentaria y de la
pérdida del mandato parlamentario: la UIP ha subrayado
siempre que la inmunidad parlamentaria respecto de las
opiniones y los votos emitidos en el Parlamento es piedra
angular de la democracia representativa y está
firmemente protegida en los parlamentos de todo el mundo,
amparando así a los parlamentarios contra cualquier
acción judicial o de otra índole por los
votos u opiniones emitidos durante el ejercicio de sus
mandatos parlamentarios. Para la delegación no
cabe duda que los 57 diputados fueron destituidos por
las decisiones, aún cuando fueran dudosas desde
el punto de vista constitucional, que tomaron en el ejercicio
de su mandato. La delegación cree que el hecho
de que en ese momento el Ecuador se encontrara en período
electoral no eximía a la autoridad electoral de
su obligación de respetar esas garantías.
Por ello, la delegación llegó a la conclusión
de que no se respetó la inmunidad parlamentaria
de los diputados destituidos, incluido su derecho al fuero
de Corte Suprema de Justicia.
En
lo que se refiere a la destitución de los diputados,
la delegación nota que las normas jurídicas,
en particular la Constitución, claramente estipula
las situaciones, razones y los procesos que pueden llevar
a la pérdida del mandato parlamentario en el Ecuador.
Además, la Constitución consagra una amplia
protección del derecho a un debido proceso. Para
la delegación queda claro que no existe norma que
dé competencia al TSE para destituir a los diputados
nacionales por infracciones electorales, tampoco en períodos
electorales. Asimismo, queda claro que los 57 diputados
no tuvieron la oportunidad de defenderse.
Cuestión
de hostigamiento y agresión: Aunque la delegación
es consciente de que las autoridades no pueden prevenir
todo desborde de manifestaciones, considera que pueden
y deben adoptar garantías apropiadas para proteger
a los diputados destituidos y que, en el caso de agresiones,
debe hacerse todo lo posible para enjuiciar y castigar
a los culpables. A este respecto, la delegación
no está convencida de que las autoridades hayan
suministrado siempre esas garantías apropiadas.
Es más, la delegación está preocupada
por el hecho de que en la gran mayoría de los casos,
a pesar de la existencia de imágenes de televisión
y de vídeo que claramente muestran a los autores
de las agresiones, estas personas no han sido aprehendidas
y condenadas. Al respecto, la delegación quiere
subrayar que las acciones de las autoridades no deberían
depender de la existencia de una queja de las víctimas.
Frente a esta situación, la delegación insta
a las autoridades a que cumplan con su deber de hacer
todo para asegurar justicia en este caso y para proteger
de manera eficaz a los diputados destituidos. La delegación
quiere subrayar su especial preocupación por la
violencia y la invasión del Tribunal Constitucional
el 23 de abril de 2007 y la supuesta falta de acción
por la Policía que, según una alegación
fue ordenada por las autoridades y, por ello, insta a
las mismas a esclarecer
las circunstancias de esa situación y a responsabilizar
a los culpables.
Las
acusaciones penales y la solicitud de detención
preventiva contra 24 de los diputados: Aunque actualmente
los 24 diputados destituidos no son el objeto de un proceso
penal, la delegación tiene entendido que, en principio,
el trámite para el mismo puede ser iniciado en
cualquier momento por las vías jurídicas
apropiadas. La delegación expresa su preocupación
por la base jurídica de las acusaciones contra
los diputados destituidos, que está directamente
vinculada a su trabajo parlamentario, y que hace persistir
la incertidumbre actual como una espada de Damocles. Por
ello, la delegación espera que el caso sea rápidamente
desestimado, y de forma definitiva.
La resolución del TC del 23 de abril de 2007 y
el cese de sus vocales: La delegación observa que
existe una resolución del TC con una base jurídica
extensiva y sólida para declarar que la destitución
de los 57 diputados fue ilegal. La delegación expresa
su gran preocupación por el hecho de que, el 24
de abril de 2007, el Congreso decidió cesar a los
vocales del TC argumentando que su mandato había
expirado en enero de ese mismo año. La delegación
teme que las consideraciones detrás de esta decisión
eran más bien políticas que jurídicas.
Al respecto, la delegación se refiere al momento
del cese, que no se produjo en enero de 2007 cuando el
mandato de los vocales hubiera expirado, sino un día
después de la adopción por el TC de su dictamen
trascendental, así como al hecho de que los 52
diputados que aprobaron la resolución cesando a
los vocales del TC incluyeron a los que antes fueron suplentes
y, al tomar esta decisión, eran tanto juez como
parte por su interés en evitar el regreso de sus
predecesores.
Desde
que se realizó la misión, la delegación
ha tenido noticias, con sorpresa y preocupación,
de la resolución de los nuevos vocales del TC de
25 de julio de 2007 de anulación y archivo de la
resolución de su predecesor por la que se restituía
a los 57 diputados. La delegación considera que,
al archivar el expediente sin pronunciarse sobre la sustancia
del caso y responder a los argumentos sólidos que
fueron planteados por los diputados destituidos y aceptados
por el antiguo TC, se les ha negado la oportunidad de
obtener justicia.
Inestabilidad
de las instituciones, en particular del sistema judicial:
La delegación considera que varios de los acontecimientos
en este caso están vinculados a la fragilidad del
sistema judicial y las tendencias a instrumentalizar la
justicia por motivos políticos. La delegación
alienta a las autoridades a que apliquen las recomendaciones
del Relator Especial de las Naciones Unidas a fin de despolitizar
el sistema judicial y asegurar una administración
de la justicia basada en los principios de independencia
y competencia. A este respecto, la delegación destaca
el importante papel que el Congreso Nacional, junto con
la Asamblea Constituyente, debería desempeñar
para alcanzar este objetivo y acoge con satisfacción
la propuesta del Presidente del Congreso de que la UIP,
que ya realiza actividades de asistencia técnica
al Congreso, colabore en el proceso de reforma constitucional.
EL
COMITÉ PROSEGUIRÁ CON EL EXAMEN DEL CASO
EN LA PRÓXIMA SESIÓN QUE SE CELEBRARÁ
A MEDIADOS DEL 2008 EN GINEBRA.
<<
Documento PDF Resolución >>