Ernesto Gualle reivindica la inocencia en la pintura.
El artista quiteño Ernesto Gualle es totalmente autodidacta y no está dispuesto a adquirir conocimientos académicos, "porque quiero ser así, hasta cierto punto ingenuo en la pintura". Ni siquiera conoce mucho de los nombres técnicos con que le venden los colores, pero su obra exhala pureza e inocencia.
Treinta y dos pinturas en óleo, acrílico y técnicas mixtas, donde la selva y los árboles son los protagonistas, integran la muestra que el artista, de 50 años, inauguró el jueves último en el segundo piso del Museo Luis A. Noboa Naranjo y que estará abierta todo el mes de julio.
La exposición, que lleva su nombre, está poblada por picaflores, mariposas, tucanes y garzas, algunos pocos motivos marinos e indígenas. "Es la alegría de los campos, de las aves, de los animales, de los colores", dice Gualle, quien lleva 30 años en el oficio y que tuvo que escoger entre su profesión o su pasión. Es contador público.
Para su temática naturalista con un mensaje de conservación ecológica, en la que lleva trabajando 10 años, el artista ha viajado al Oriente ecuatoriano para hacer investigaciones, tomar fotografías y tratar de plasmar la selva en los lienzos. "Nuestro país es muy rico, muy hermoso, tiene unos rincones preciosos, pero lastimosamente están siendo exterminados por el mismo hombre", refiere el pintor. "Yo lo que trato es de inmortalizar esos sitios para la posteridad".
Gualle empezó haciendo realismo mágico, muy al estilo de Endara Crow, pero luego se embarcó en su propia búsqueda individual para alcanzar su propio estilo. "El arte es una constante investigación y he logrado que la gente me identifique por mis temas". Entre las obras expuestas destaca una serie de árboles que en vez de hojas tienen mariposas. "Ello responde a una vivencia que tuve caminando por la selva, donde encontré una rama llena de mariposas... Con este cuadro gané un concurso que organizó la Casa de la Cultura Núcleo Rumiñahui y la Cancillería", rememora.
Ernesto Gualle asegura que lo que sabe de su oficio lo aprendió gracias al retratista Wilfrido Martínez y que lo demás lo ha aprendido rayando, dañando y soñando. "A veces no puedo dormir, por estar dibujando cuadros en la mente. Tengo que prender la luz, ponerme a anotar para que no se me olvide y a veces me digo: no era esto, lo que estaba soñando era hermoso". Muestra colectiva permanente El Museo Luis A. Noboa Naranjo, ubicado en la esquina de P. Icaza y Córdova (edificio Cóndor), alberga en su primer piso una muestra de sus fondos, que incluye obras de artistas como Manuel Rendón Seminario, Theo Constante, Antonio Del Campo y Humberto Moré. El lugar puede ser visitado gratuitamente en horario de oficina.